viernes, 30 de septiembre de 2011

No hay trabajos de poca categoría.

Señor Director
Quiero felicitar al Cielo a un santo Aragonés, Barbastrino porque el día dos de octubre se cumplen años, que por un querer divino siguiendo fielmente las directrices de Dios fundó la Obra; por eso en su humildad solía decir"yo no soy fundador de nada; es El".
Los que hemos tenido la suerte de escucharle hemos podido constatar su garn corazón, no hacía acepción de personas, ni de razas, ni de culturas, solía decir "Solo hay una raza.La raza de los hijos de Dios". Amaba mucho a su tierra, pero su corazón era universal. Sabía comprender, perdonar, escuchar,aconsejar, servir.
Contrariedades no le faltaron, pero siempre se abandonaba en las manos de Dios y repetía "Todo es para bien."
Era un gran amigo de la libertad nunca coaccionaba, pero si esponía la verdad.
Su amor a la Eucaristía era tan patente que impresionaba oirle celebrar la Santa Misa, su recogimiento, su devoción; con que amor seguía las rúbricas, y cuando daba la Bendición con el Santísimo con que unción lo apoyaba sobre su pecho.
Quisiera resltar también su amor al trabajo, solía decir "No hay trabajos de poca categoría; depende del amor que se ponga al realizarlo."
Predicó con el ejemplo, que todo trabajo es un encuentro con Dios, por eso decía que podemos hacernos santos en nuestro trabajo, si lo hacemos con perfección y con Amor de Dios, rectificando las veces que sea necesario.


Poco se puede resaltar en tan pocas lineas la vida de un hombre de Dios, cuyas virtudes vivió en grado heróico, por eso la Iglesia le ha contado en el número de los santos.
Gracias, San Josemaría pues por tu entrega generosa has hecho que miles de personas en los cinco continentes se hayan acercado a Dios y con eso son felices.

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