martes, 15 de noviembre de 2011

Coherencia

Me llama poderosamente la atención el empeño que ponen los medios de comunicación para transmitir con pelos y señales noticias espeluznantes, por ejemplo de alguien que ha matado a su pareja, es verdad que es de escalofríos; pero silenciar la matanza diaria de seres inocentes, muy bien calculada y aprobada hace tiempo por nuestros gobernantes, más de 100.000 abortos registrados en un año, de seres inocentes que no han causado daño a nadie, ni pueden defenderse. No podemos volver a los tiempos del tirano Herodes y además que su lugar del crimen es el vientre materno, es un crimen tan aberrante que no tiene parangón.
Condeno igualmente los atentados terroristas perpetuados en Madrid, en Londres o en cualquier parte del planeta, como los millones sacrificados por el aborto, no hay ningún atenuante que justifique éste horrendo homicidio.
El no matar incluye todas las vertientes, urge poner cada cosa en su sitio, llamar a las cosas Portu nombre y defender con energía la dignidad humana. Tratar a las personas como creadas por Dios a su imagen y semejanza y no como a objetos; si me gusta y me sirve lo quiero, sino lo tiro. La raíz de éstas aberraciones se llama egoísmo y que se ha perdido el sentido del pecado. Ha de dominar la razón y la verdad por encima del sentimentalismo, sino seguirá habiendo falta de coherencia.
Importa mucho pensar en la generosidad de nuestras madres, quizá sea un despertador para reflexionar y ver la vida como un don.
Enhorabuena a las madres generosas que reciben a los hijos que Dios les da, con amor y sacrificio.
“La vida es bella, admírala, la vida es preciosa, cuídala. La vida es la vida, defiéndela”(Teresa de Calcuta), y el beato Juan Pablo II “Un país que mata a sus hijos no tiene futuro”.

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