Viendo que en nuestra vida no hay nada que no pueda ser santificado, no vamos a excluir el descanso que también forma parte de las 24 horas de nuestra jornada.
Descanso, que no quiere decir vagancia, porque no es estar mano sobre mano, sino un cambio de ocupación que nos exige menos esfuerzo, y como siempre en todo momento podemos buscar el trto con Dios, así el descanso será tan sobrenatural como el trabajo; cojemos un libro que nos distraiga y al mismo tiempo aumneta nuestra cultura, al admirar en el la inteligencia humana, que fácil se nos hace contemplar la bondad de Dios y darle gracias porque nos ha hecho seres capaces de pensar y hacer. Nos podía haber hecho de otro modo; pero quiso crearnos a su imagen y semejanza.
" Libros: no los compres sin aconsejarte de personas cristianas, doctas y discretas._ Podrías comprar una cosa inutil o perjudicial. ¡Cuantas veces creí llevar debajo del brazo un libro...y llevan una carga de basura.!" Camino 339.
Otras veces serán las salidas al campo, contemplamos el orden de la naturaleza, y si vamos a la playa, al ver la inmensidad del mar, nos percatamos de la Omnipotencia de Dios, es cierto que hay que descansar, pero para ello no hay que tener un comportamiento chabacano, ni un abandono de "echarse a la bartola", con perdón de la frase.
Se puede descansar y reponer fuerza, pero todo con sentido común buscando siempre lo que ennoblece y no lo que esclaviza.

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