Estamos en unos momentos que por distintos modos tratan de
destruir a la familia, y actualmente se usa el término familia para designar
otras uniones. ¿Por qué llamar matrimonio a la unión de dos personas del mismo
sexo?, cuando en realidad el matrimonio se realiza entre un hombre y una mujer,
y del amor entre ambos vienen los hijos, así se forma la familia, padres e
hijos, abuelos… si no por ésta regla de tres, familia puede llamarse a los
asociados de un club, a los amigos que cada día toman juntos un café etc. Cada
cosa tiene su nombre propio. Según algunos, todo vale, todo es opinable, cada
cosa es lo que a uno le parece, pues tendremos que inventarnos un nuevo
Diccionario; es tan absurdo como decir que la sal es dulce.
Benedicto XVI en su mensaje de la Jornada Mundial de la Paz
ha escrito:” La estructura natural del matrimonio debe ser reconocida y
promovida como la unión de un hombre y una mujer frente a intentos de
compararla desde un punto de vista jurídico con formas radicalmente distintas
de unión, que en realidad dañan y contribuyen a su desestabilización
oscureciendo su carácter particular y su papel insustituible en la sociedad” y
añadía “que éste reconocimiento no requiere la fe, porque está en la propia
naturaleza de todo ser humano” Destruir la familia es destruir la sociedad.
La familia es la escuela de grandes valores por eso hemos de
defenderla. Los padres son los primeros educadores por eso tiene el derecho y
el deber de llevar a sus hijos a los centros de enseñanza que vean necesarios y
la Constitución Española en su artículo 27-3 dice: “Los poderes públicos
garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la
formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias condiciones”

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