lunes, 20 de mayo de 2013

CADA COSA SU NOMBRE




Estamos en unos momentos que por distintos modos tratan de destruir a la familia, y actualmente se usa el término familia para designar otras uniones. ¿Por qué llamar matrimonio a la unión de dos personas del mismo sexo?, cuando en realidad el matrimonio se realiza entre un hombre y una mujer, y del amor entre ambos vienen los hijos, así se forma la familia, padres e hijos, abuelos… si no por ésta regla de tres, familia puede llamarse a los asociados de un club, a los amigos que cada día toman juntos un café etc. Cada cosa tiene su nombre propio. Según algunos, todo vale, todo es opinable, cada cosa es lo que a uno le parece, pues tendremos que inventarnos un nuevo Diccionario; es tan absurdo como decir que la sal es dulce.
Benedicto XVI en su mensaje de la Jornada Mundial de la Paz ha escrito:” La estructura natural del matrimonio debe ser reconocida y promovida como la unión de un hombre y una mujer frente a intentos de compararla desde un punto de vista jurídico con formas radicalmente distintas de unión, que en realidad dañan y contribuyen a su desestabilización oscureciendo su carácter particular y su papel insustituible en la sociedad” y añadía “que éste reconocimiento no requiere la fe, porque está en la propia naturaleza de todo ser humano” Destruir la familia es destruir la sociedad.
La familia es la escuela de grandes valores por eso hemos de defenderla. Los padres son los primeros educadores por eso tiene el derecho y el deber de llevar a sus hijos a los centros de enseñanza que vean necesarios y la Constitución Española en su artículo 27-3 dice: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias condiciones”

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