Felicito
a Dª Carmen Bosque por su carta, publicada en el Diario del Alto Aragón,
viernes 15 de noviembre, por su audacia y valentía para expresar su fe en Dios;
y es que los católicos no hemos de tener miedo a hablar de lo que practicamos;
si tenemos la verdad hemos de propagarla con convicción y vivir de acuerdo con
ella; no somos tipos raros, somos personas corrientes, que tratamos de vivir
honradamente, trabajamos, nos divertimos… Hemos de ser como los primeros
cristianos, iban a los foros, a los baños pero sin perder de vista que somos
hijos de Dios y tratar de actuar en consecuencia; luchamos para ayudar a los
demás y ser buenas personas; pero como somos humanos también nos equivocamos y
no todo lo hacemos bien, pero como dice Dª Carmen y así es, “Dios nos quiere
como somos, nos ama”. Siempre dispuesto a perdonarnos cuando acudimos a El
humildemente. Los cristianos, hemos de salir a la calle, no podemos excusarnos
en casa, “aquí me las traigan todas”. Como el bien es difusivo hemos de darlo a
los demás; no hemos de acobardarnos. Cuánto bien podemos hacer respetando a los
demás, aconsejando y siendo ciudadanos responsables, luchando por el bien
común; tratando a todos como hijos de Dios aunque ellos a veces lo ignoren e
incluso lo odien; y aquí viene como anillo al dedo lo que dijo el Papa en una
entrevista, Razón y Fe: “Tengo una certeza dogmática. Dios está en la vida de
toda persona, Dios está en la vida de cada uno. Y aun cuando la vida de una
persona haya sido un desastre, aunque los vicios, la droga o cualquier otra
cosa la tengan destruida, Dios está en su vida. Se puede y se debe buscar a
Dios e toda vida humana, aunque la vida de una persona sea terreno lleno de
espinas y yerbajos, alberga siempre un espacio en que puede crecer la buena
semilla. Es necesario fiarse de Dios”. Buena lección para comprender y enseñar.

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