Dice el libro de la Sabiduría “Se rompió el silencio de los
siglos un quieto silencio que contenía todas las cosas, y la noche, en su
carrera había hecho la mitad de su camino”. Y es que va a venir el Redentor el
que ha sido tan esperado durante siglos, el que anunciaron los profetas.
Estamos acabando el tiempo de Adviento, cuatro semanas de expectación para
conmemorar el evento más importante, que no tiene parangón, y es que el Rey de
reyes y creador de todo lo creado, el mismo Dios baja a la tierra para
redimirnos a todos. Es tanta su humildad que se hace niño, nace de una mujer
como todos nosotros; María Virgen, antes, en y después del parto. Los teólogos
lo explican así: “podía, convenía, luego lo hizo”.Quiso nacer pobre en un
establo, podía habernos redimido de otra manera, pero su amor es infinito y es
que el amor verdadero se da por completo a quien ama, así siendo hombre como
nosotros nos sería más fácil intimar con El. Y es que como dice el refrán
“Quien ama no mira estorbo”. Como todos los niños lloraría, tendría frío en el
establo aunque no dudamos que la Virgen le tendría la ropica preparada y san
José encendería el fuego. Y los primeros que se enteraron de éste
acontecimiento no fueron los sabios, ni los Reyes, fueron los pastores gente
sencilla, pero noble y apresurados fueron a adorarle y llevarle sus presentes y
es que Dios ensalza a los humildes. Qué paz reinaría en aquel recinto.
El portal de Belén es una cátedra donde podemos aprender
tantas virtudes, valores humanos, el desprendimiento hasta en lo necesario, la
obediencia a la autoridad que había decretado que fueran a empadronarse, la
alegría de estar cumpliendo con lo mandado. El cariño que reinaría entre los
tres. La unidad entre los esposos. Todos los protagonistas de la Navidad son
humildes y sencillos.
Son fiestas muy entrañables de reunirnos en familia, poner
el belén, cantar villancicos, tocar zambombas, adorar y cantar al Niño y porque
no, también comer turrones y una cosa aconsejable, ver si tenemos algún
resentimiento con alguien y hacer las paces; llevar la alegría a otras familias
que estén necesitados, el aguinaldo y pasarnoslo muy bien porque el mundo
estaba a oscuras y vino la Luz.
¡Feliz Navidad, Año Nuevo! Y a ver si los Reyes Magos nos
dejan algún presente.

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