viernes, 11 de abril de 2014

NO QUEREMOS SER MANIPULADOS

                                                                                     
                                                         

Manipular es presentar algo falso como verdadero, es manejar algo. Las cosas sí se pueden manejar, por ejemplo manejo la plancha para planchar, clavo un clavo en la pared, etc., sin embargo no puedo no debo hacer eso con las personas porque si me aprovecho de ellas para fines personales, las rebajo al nivel de los objetos. Ponemos otro ejemplo, los políticos a veces pueden manipular a las personas convirtiéndolas en súbditos o votantes ofreciéndoles miles de cosas que luego no llegan a cumplir.
La forma más clara de la manipulación es la mentira, y seguimos con ejemplos: internos en vez de presos, interrupción del embarazo en vez de aborto, etc. etc. y nos lo van metiendo por todos los sitios. En el verano de 1996, la recién nombrada directora general de RTVE declaraba a la prensa: ”Quiero una radiotelevisión de calidad(…) no vamos a dar carnaza ni grosería por ganar un punto más de audiencia. Desde una televisión pública no se debe herir la sensibilidad de nadie. En cuanto a los chicos jóvenes hay que ofrecerles personajes  y argumentos divertidos, emocionantes, pero ejemplares; No se les puede enviar mensajes de hedonismo, de violencia, de gamberrismo…”
¿Se están viviendo esos objetivos? Manipulación en los anuncios y espectáculos. Acaso es necesario que para anunciar una marca de jabón o un perfume se presente a una mujer con atuendos extravagantes o medio desnuda?. Manipulación de la palabra “Cuidado con los términos, que son los déspotas más grandes que la humanidad padece” (Ortega y Gasset)
No nos dejemos engañar con las alabanzas ficticias de los manipuladores, somos libres y queremos y buscamos la verdad y como decía el médico y Humanista Marañon “Ciego será quien no vea que el ideal de la etapa futura de nuestra civilización será un simple retorno a los valores eternos y por ser eternos, antiguos y modernos: a la supremacía del deber sobre el derecho; a la realización del dolor como energía creadora; al desdén por la excesiva fruición de los sentidos; al culto del alma sobre el cuerpo; en suma por una u otra vida, a la vuelta hacia Dios”.
Bonita frase, pero más bonito es ponerlo en práctica.

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