Felicidades por tu cumpleaños día 9 de enero. Naciste en el
año 1902. Tu ciudad, Barbastro (Huesca); Aragonés de pura cepa, pero con mente
y corazón universal. Te criaste en un ambiente cristiano. Tus padres te
inculcaron grandes valores, virtudes humanas que tu supiste sobrenaturalizar.
Ya desde pequeño te enseñaban a querer a la Virgen, y a tí te gustaba firmar
Josemaría uniendo los dos nombres, de ellos también supiste apreciar y lo
vivias y lo transmitías la preocupación por los demás, el amor al trabajo bien
realizado, el aprovechamiento del tiempo, el cumplimiento del deber con Dios y
con los demás...
A los
catorce o quince años “barruntaste” así lo expresabas, que Dios quería algo de
tí, y sin saber qué, rezabas y pedías para ver claro, cambiaste los planes que
tenías para estar dispuesto a realizarlo; mucho tuviste que sufrir; y el día
dos de octubre de 1928 “viste” con claridad la Obra de Dios, sin ninguna duda,
que tenías que fundar y de lleno te dedicaste a ello, sin ningún medio humano,
pero con una gran fe y gracias a eso todo salió adelante, con la ayuda de Dios
y con esfuerzo y sacrificio y como no, con cruz, pero como solías decir “ningún
día sin cruz, pero con alegría”, era uno de los consejos, que como lo vivías lo
aconsejabas “un hijo de Dios puede estar cansado, pero triste no”. Luego
escribiste en tu libro Camino punto 659 “La alegría que debes tener, no es esa
que podríamos llamar fisiológica, de animal sano, sino otra sobrenatural, que
procede de abandonar todo y abandonarse en los brazos amorosos de nuestro Padre
Dios”.
No hacías acepción de personas, a todos los que se acercaban
a tí les prestabas atención, ayuda si lo necesitaban, les aconsejabas, pero
jamás coaccionabas, eras muy amigo de la libertad, pero añadías, “con responsabilidad”.
San Josemaría, tu amor a la Iglesia y al Papa era
incondicional, siempre dispuesto a seguir sus directrices, a obedecer
prontamente y así aconsejabas a los demás.
Tu humildad te llevaba a querer pasar siempre inadvertido,
solías decir “que solo Jesús se luzca”, y qué bien lo vivías, lo mismo en lo
espiritual que en lo material.
San Josemaría, qué bien lo vas a pasar ese día, junto a la
Trinidad Beatísima, a quien tanto amabas, a la Virgen y a tus hijos. Ahí
arriba, acuérdate de nosotros;
Pues de nuevo Auguri y gracias.

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