Para que un país vaya bien y prospere ha de haber unas leyes
que el gobierno promueva y custodie, pero esas leyes no han de prescindir de
una base ética, por ejemplo la ley natural inscrita en el corazón del hombre,
ésta es un buen punto de referencia para un buen desarrollo del país.
La ley siempre, ése es su cometido, ha de proteger los
derechos inalienables de la persona como es el derecho a nacer a recibir una
formación adecuada a sus creencias a la educación , a la ayuda a la familia, a
la propiedad privada y un largo etc... y el ciudadano, tiene el deber de
respetar las leyes del Estado siempre que sean justas porque si son contrarias
a la ley moral, lo primero, no son leyes, es abuso de la ley y una persona con
conciencia recta no debe acatarlas. Por eso si el Estado no hace todo lo
posible “por poner su poder al servicio de los derechos de todos ciudadanos, y
particularmente de quien es más debil, se quebrantan los fundamentos mínimos
del Estado de derecho”.
Las leyes no solo han de perseguir” interés electorista”, que
es lo que estamos ahora escuchando por activa y por pasiva entre los aspirantes
a la presidencia, que si va a haber un cambio, que va a mejorar España, que
prometo esto y lo otro, que cambio la Constitución, pero no concretan, y aquí
viene como anillo al dedo el refrán “Obras son amores y no buenas razones”.
Pienso que lo principal de todo gobernante es el respeto de
los derechos fundamentales, que pertenecen a la persona y que toda ley positiva
debe reconocer y garantizar. Ya decía Leon XIII “El Estado debe tutelar los
derechos naturales, no destruirlos. Por eso no debe actuar impidiendo el
derecho de asociación, ni los demás derechos y libertades cívicos en tanto que
su finalidad no esté en clara oposición con el bien común.”
Termino con una frase de Confucio “Para gobernar un país hay
que respetar sus intereses, tener confianza en la gente, ser económico en el
gasto, amar a las personas y no hacer levas más que en los tiempos apropiados.”

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