martes, 27 de diciembre de 2016

VINO LA LUZ





Estamos a finales de Adviento, es decir tiempo de espera y tiempo de esperanza, vamos a conmemorar el acontecimiento más importante que ocurrió ya hace 20 siglos; El mundo estaba a oscuras y vino la Luz. Nació Cristo, el mismo Dios se encarnó en las purísimas entrañas de María la Vírgen, siendo Ella Virgen antes del parto en el parto y después del parto; alguien se puede preguntar y ¿cómo puede ser eso?; Los teólogos nos dan una explicación sencilla y que todos podemos entender: “Dios quería, podía, luego, lo hizo”. El Creador de cielos y tierra quiso tomar nuestra naturaleza, sin dejar de ser Dios, fue hombre, igual que los demás, excepto en el pecado, pasar hambre, frío, sufrimiento y quiso morir en la Cruz para salvarnos, que generosidad la suya y qué olvido de sí; podía haberlo hecho de otro modo pero lo quiso así para que nosotros como personas humanas nos fuera más fácil imitarle e intimar con El. Nació pobre, su cuna fue un establo, lugar donde están los animales, porque no encontraron posada y es que tuvieron que emprender un viaje, pues el Emperador Augusto ordenó por esas fechas, hacer un censo y cada cual tenía que ir a inscribirse en su ciudad y como José el esposo de María, era de la familia de David le tocaba ir a Belén desde Nazaret, como buenos ciudadanos, obedecen las leyes; como acudían muchos no encontraron donde alojarse y ese fue el motivo. Nos imaginamos como sufrirían, pero no protestaron, se acomodaron donde pudieron. Y ahí nació el Rey del mundo; nos dá una gran lección de humildad y al mismo tiempo de gozo de ver a Dios hecho hombre, de pobreza, pero nos imaginamos como se esmerarían en tener todo limpio y cuidado, acariciarían al Niño, le cantarían, se lo comerían al besos; El portal de Belén, es una cátedra donde podemos aprender muchas virtudes, la disponibilidad para ir de aca para allá cuando haya que ayudar a personas necesitadas, el abandono en Dios para lo que nos pida, la humildad para no creernos que somos los mejores, la pobreza para no desear cosa innecesarias, y  un largo etc.
La Navidad, es tiempo de alegría, de pasarlo en familia, de perdón si hay algún resentimiento con alguna persona.
Es bonito también preparar en la casa un pequeño belen, adorar al Niño, cantar villancicos, hacer algún extraordinario en la comida etc., cada uno según sus posibilidades, adornar la casa, y sobre todo rebosar de alegría porque ha llegado la Luz y hacer partícipes a los demás de nuestro gozo.
¡Felíz Navidad y Año Nuevo! Y a ver si los Reyes Magos se portan bien y nos sorprenden.

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