Con todo mi respeto hacia su persona, quiero aclararle algunos puntos a D. Antonio Piñero, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, y que expuso en una conferencia en Huesca. Dice que los primeros cristianos son los que van divinizando la figura de Jesús al ver que se retrasa su segunda venida, siento contradecirle. Jesús demuestra su divinidad en vida con los innumerables milagros que realiza, por citar algunos: la resurrección de la hija de Jairo, la resurrección de Lázaro, la hemorroisa, el paralítico, etc. y su propia resurrección.
Añade también que hacen su biografía 50 años después de su muerte y que no había nadie vivo que pudiera contar algo de Jesús. Mi respuesta a este señor es que se olvida que el primer Evangelio está escrito por Mateo, que fue uno de sus apóstoles y el último por Juan, el que estuvo con El al pie de la cruz. Alega también que es incierto todo lo que dicen los Evangelios y piensa, seguramente, que va a ser el, el que lo aclare al resto de la humanidad. Le aconsejo que profundice en los Evangelios y medite el Credo.
En cuanto a los hermanos de Jesús, ya la Iglesia se ha pronunciado con el dogma de la Virginidad de María y como todos saben, un dogma es una certeza, no una opinión, como son las afirmaciones del Sr. Piñero. Conviene saber que entre los hebreos a los parientes se les llamaba hermanos, igual que en nuestro tiempo en las congregaciones religiosas se llaman hermanos o hermanas.
Mantengo el consejo inicial, que profundice en la Sagrada Escritura, porque ahí encontrará la verdad.

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