lunes, 24 de abril de 2017

COHERENCIA


Se dice de una persona que es coherente cuando sus actos responden a lo que cree, pues no es lo mismo, como dice el refrán “predicar, que dar trigo” y una persona que es coherente tiene que aceptar el riesgo de la incomprensión de los que piensan diferente a ella y ésto es fortaleza y es una virtud cuando la persona actúa de un modo lícito y moral; no sería una virtud si ésta coherencia se derivara de un mal moral, es decir por poner un ejemplo, uno que es ladrón, actúa robando, aparte de cometer una injusticia hace un mal a otros.

La falta de coherencia, la estamos viendo diariamente en los personajes públicos, en ciertos políticos que ofrecen “el oro y el moro” y luego es todo al contrario, “a la saca” es una vergüenza y al mismo tiempo da pena porque sin la verdad, todo va a la ruina.
Como el ser humano es libre él es el que escoge la dirección de sus actos. ¿Pero sabemos compaginar la libertad con la responsabilidad? Si no lo hacemos así somos esclavos de nuestros vicios, la presunción, la ambición, el egoísmo y un largo etc. Hay que ser prudentes y dar los pasos oportunos, en el caso de los políticos para conseguir el bien común.
La prudencia es necesaria para cualquiera, pero para los que gobiernan es importantisima, pedir consejo, escuchar las opiniones y elegir y seguirlas en lo que tienen de bueno, reflexionar. Un párrafo de Bernal Díaz sobre la prudencia de Hernán Cortés: “En todo tenía cuidado y advertencia, y cosa ninguna se le pasaba que no procuraba poner remedio, y como muchas veces he dicho antes de ahora, tenía tan acertados y buenos capitanes y soldados que demás de muy esforzados, dábanos buenos consejos” (Historia verdadera de la conquista de la Nueva España).

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