Ya estamos en verano, es tiempo de darnos un reposo después
de todo un año bregando, así que es justo pasar una temporadica más desahogada,
esto no quiere decir echarnos a la bartola y “ancha es Castilla”, sino para con
mayor tranquilidad ver a los nuestros, invitarlos a dar un paseo, tomar unos
pinchos etc. Visitar los amigos, con su familia, padres e hijos, hacer alguna
comida juntos, pescar y en el matrimonio organizarnos y salir con los hijos
escucharlos hacer que lo pasen bien, también es
bueno visitar enfermos o gente mayor que están en residencia,
llevándoles cariño y algún detallito que les haga ilusión, pero sobre todo
escucharles.
Si nos gusta el campo hacer excursiones y agradecer a Dios la
maravilla de la naturaleza, los arboles en flor o con sus frutos, las montañas,
el rio, esto nos llevará a pensar en la sabiduría del Creador, o si vamos a la
playa igualmente, al ver la inmensidad del mar, que fácil es apreciar la belleza
de todo lo creado, y daremos gracias al poder disfrutar con tanta maravilla.
Otros momentos nos quedaremos en casa leyendo un buen libro y
admiraremos la sabiduría humana, todo esto nos ayuda a descansar, pues
descansar no es estar mano sobre mano, sino cambiar de ocupación por otra que
nos exige menos esfuerzo y además nos lo pasamos bien ¡pues no hacer nada, es
aburrido y simplón!, es en definitiva pereza y no podemos dejarnos llevar por
ésta, aparte de que nos aburriríamos, no aportaríamos ningún beneficio a
nosotros ni a los demás. Una persona perezosa solo piensa en ella y al final se
desespera, pues nunca está contenta.
“Uno de los secretos de la vida es que lo que realmente vale
la pena hacer, es lo que hacemos por los demás” (Lewis Carroll).
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