He leído en la prensa con asombro
que en Dinamarca donan, y para mi y cualquier persona con sensatez y humanidad,
es derrochar para sacrificar y contribuir a una gran masa de crímenes: 31
millones de dólares para financiar abortos en países en vías de desarrollo.
¿No sería más provechoso que en
estos países se destinara ese dinero para contribuir a la ayuda de enseñar a
esas gentes a trabajar bien dándoles los medios necesarios, fundando escuelas,
centros médicos, etc.? Y así los niños que nacieran poderse formar bien y ellos
luego ayudar a otras personas. Hay que mirar al futuro y no volver a los
tiempos del tirano Herodes y compañía. No podemos destruir vidas humanas, hay que
respetarlas. No podemos disponer de lo que no es nuestro. No somos quienes para
que destruyamos un ser ya concebido, como si fuera un quiste o un tumor, es una
persona en desarrollo; la vida humana empieza desde la fecundación, no podemos
aplicarle la pena de muerte.
El aborto deshumaniza a las
personas. La persona que se está gestando tiene derecho a su cuerpo y a su vida
y nadie puede atentar en contra y menos su propia madre. “Nunca se puede
legitimar la muerte de un ser inocente…” (San Juan Pablo II). Personas enfermas,
deformes, etc. pueden ser muy felices en esta vida y prestar grandes servicios a
Dios y a los hombres.
Sugiero a los promotores de estas
matanzas inocentes que piensen en sus madres, y agradezcan que les dejara nacer.
“Es de bien nacidos ser agradecidos”. Las mujeres que han cometido este inmenso
crimen, pienso y la ciencia lo dice, quedan siempre traumadas, pues es doloroso
ser verdugo de su propio hijo.
Atentamente,
Conchita del Moral
Herranz
No hay comentarios:
Publicar un comentario