viernes, 6 de octubre de 2017

MIRAR AL FUTURO


He leído en la prensa con asombro que en Dinamarca donan, y para mi y cualquier persona con sensatez y humanidad, es derrochar para sacrificar y contribuir a una gran masa de crímenes: 31 millones de dólares para financiar abortos en países en vías de desarrollo.
¿No sería más provechoso que en estos países se destinara ese dinero para contribuir a la ayuda de enseñar a esas gentes a trabajar bien dándoles los medios necesarios, fundando escuelas, centros médicos, etc.? Y así los niños que nacieran poderse formar bien y ellos luego ayudar a otras personas. Hay que mirar al futuro y no volver a los tiempos del tirano Herodes y compañía. No podemos destruir vidas humanas, hay que respetarlas. No podemos disponer de lo que no es nuestro. No somos quienes para que destruyamos un ser ya concebido, como si fuera un quiste o un tumor, es una persona en desarrollo; la vida humana empieza desde la fecundación, no podemos aplicarle la pena de muerte.
El aborto deshumaniza a las personas. La persona que se está gestando tiene derecho a su cuerpo y a su vida y nadie puede atentar en contra y menos su propia madre. “Nunca se puede legitimar la muerte de un ser inocente…” (San Juan Pablo II). Personas enfermas, deformes, etc. pueden ser muy felices en esta vida y prestar grandes servicios a Dios y a los hombres.
Sugiero a los promotores de estas matanzas inocentes que piensen en sus madres, y agradezcan que les dejara nacer. “Es de bien nacidos ser agradecidos”. Las mujeres que han cometido este inmenso crimen, pienso y la ciencia lo dice, quedan siempre traumadas, pues es doloroso ser verdugo de su propio hijo.
Atentamente,

Conchita del Moral Herranz



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