Los políticos obsesionados por el afán del poder hacen, mejor dicho, dicen que van a hacer miles de cosas y luego hacen lo que a ellos les place y sabemos que la forma más clara de la manipulación es la mentira que la suelen suavizar dándoles nombres que no corresponden a la realidad.
¿Acaso muerte digna se puede llamar a la eutanasia, cuando es un asesinato? E igualmente al aborto llamarle ¿interrupción del embarazo?, si ahí sucede lo mismo, son dos crímenes nefastos. Y estas personas que cometen estos
desacatos hablan de libertad y justicia cuando en realidad es tiranía, camuflaje, enredos y trapisondas, gamberrismo.
La manipulación es cosa de cobardes, llamemos a las cosas por su nombre, al pan pan y al vino vino.
Y si queremos que los Estados prosperen seamos verídicos, llamemos a las cosas por su nombre, pensemos y ayudemos a los más débiles e indefensos, no seamos tiranos y demos a cada uno lo suyo, cada persona por el hecho de serlo merece respeto y ayuda, en definitiva no vayamos solo a lo nuestro, seamos nobles y compasivos.
Conchita del Moral Herránz
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