Hoy en día se habla y se escribe
e incluso se grita: somos libres, libertad, libertad y esas voces aguaceras son
de las personas que tanto lo gritan, tratan por todos los medios de quitar la
verdadera libertad a los demás e incluso a ellos mismos, porque son esclavos de
sus vicios.
Es cierto que el hombre es libre,
así nos creó Dios y es un don maravilloso, los animales no lo son. Pero la
libertad no es absoluta, pues hay acciones que no se deben hacer aunque se pueden,
por poner algún ejemplo: puedo insultar porque tengo voz, pero no lo debo
hacer, puedo robar, pero tampoco lo debo hacer, etc.
Si sabemos usar bien de la
libertad seremos felices y encontraremos la paz, sino seremos esclavos de
nuestras malas pasiones. La libertad está al servicio del perfeccionamiento
humano por eso no todo vale, no todo es relativo.
Tampoco es correcto identificar
lo libre con lo espontáneo, es el dominio de la razón y de la voluntad, pues
espontáneamente a veces mentiríamos, insultaríamos, o como me gusta el vino
tomo hasta que me emborracho, inclinarse por lo malo es una imperfección de la
libertad y copio una frase de Aristóteles: “No depende de nosotros sentir frío
o calor, pero si dependen nuestros actos libres; cada hombre es responsable de
sus acciones voluntarias, pues no hay ninguna necesidad de cometer acciones
malas por eso, el vicio es censurable y la virtud, elogiable”.
Conchita del Moral Herránz
No hay comentarios:
Publicar un comentario