Me sorprende y me asombra la manera que tienen algunos políticos por defender sus teorías cuando se reúnen con otros que piensan distinto a ellos en la manera de gobernar; por lo general acuden al insulto, descalifican al otro, pienso que ésto denota mala educación; se puede exponer lo que uno piensa, hacer y dejar al otro que exponga lo suyo con delicadeza.
Sería más positivo, cordial y ejemplar, limitarse a decir lo que uno piensa, pero la verdad, no el engaño para conseguir sus objetivos, con claridad, sin tanta retórica y además, daría a otros países una imagen de que España es un país civilizado en el que se dialoga y no cabe el insulto.
Es cierto que cada representante tratará de dar a conocer sin tapujos ni mentiras cual es su proyecto y hará lo posible para convencer, pero por favor sin ofender al que piensa diferente.
Es que el Congreso debe ser un lugar de diálogo, no un gallinero y donde hay que calibrar el bien de todos los españoles, no solo el propio; apliquémonos el cuento. Presumimos de que estamos en democracia y a veces actuamos como tiranos. Recuerdo el chiste que contaba mi abuelo, en un café: Dijo una persona a otra “¿sabes que es la Democracia? Mire: es hacer cada uno lo que quiera y si no lo haces te obligan”, pues me parece que por ahí van los tiros.
Conchita del Moral Herránz
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