Ya sabemos que manipular es presentar algo falso como verídico y ahora especialmente está de moda.
Las cosas sí que se pueden manejar, por ejemplo: manejo el martillo para poner un clavo en la pared, manejo la escoba para barrer, Etc. pero esto mismo no lo tengo que hacer con las personas, pues si me aprovecho de ellas para lo que me interesa (fines personales) los pongo al mismo nivel que los objetos y lo estamos comprobando en las campañas electorales ofreciendo el “oro y el moro” y luego todo queda en “agua de borrajas”. No se cumple. La mentira es la más clara consecuencia de la manipulación. Por poner algún ejemplo: interrupción del embarazo, cuando su nombre propio es aborto, asesinato vil. También se manipula en los anuncios televisivos, espectáculos, Etc.
A la gente joven, hay que presentarles argumentos divertidos pero ejemplares, nada de gamberrismo, ni mensajes de hedonismo, hay muchos sucesos ejemplares que les pueden ayudar.
En los anuncios a veces son sandeces, para anunciar un perfume se presenta una mujer medio desnuda, es absurdo, y no digamos la manipulación de la palabra, y cito una frase de Ortega y Gasset: “Cuidado con los términos que son los déspotas más grandes que la humanidad padece”
No nos podemos dejar engañar por los manipuladores, que dicen una cosa y luego ejecutan lo contrario; mentira tras mentira. Somos libres y queremos buscar la verdad, si no, nunca estaremos a gusto.
Repetía el médico y humanista Marañón: “Ciego será quien no vea que el ideal de la etapa futura de nuestra civilización será un simple retorno a los valores eternos y por ser eternos antiguos y modernos: a la supremacía del deber sobre el derecho; a la realización del dolor como energía creadora; al desdén por la excesiva fruición de los sentidos; al culto del alma sobre el cuerpo; en suma por una u otra vida hacia Dios”.
Frase conmovedora, preciosa, pues procuremos ponerlo en práctica y encontraremos la felicidad.
Atentamente,
Conchita del Moral Herránz
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