viernes, 28 de agosto de 2020

DEJÉMONOS DE MONSERGAS


El hombre es un ser racional, no es una bestia aunque a veces por falta de formación, egoísmo y por querer tener la razón en todo no actúe con humanidad y llevado de su amor propio haga las cosas a su antojo y y actúe solo por el placer olvidándose de que en la naturaleza humana hay dos cosas propias: placer y razón, por eso muchos piensan que el placer es el bien supremo y se equivocan de plano y no se dan cuenta que los esclaviza. 

De todas formas hay placeres buenos y nobles ¿Quién no se alegra de hacer obras buenas y queda satisfecho? En cambio, hay otras vergonzosas por poner un ejemplo y lo estamos viendo: la revolución sexual, y le llamamos cultural que ya en las escuelas se les enseña a los niños este tema y se atreven a llamarla ley, lo pongo con minúscula, no merece ese nombre, es un abuso, una aberración, un sinsentido etc.

Desde Homero, desde Solon y los siete sabios decían: “Nada en exceso(...)” Pues por mucho que se empeñen esos que se creen sabios, en cambiar el sexo no lo lograrán; el hombre siempre será hombre y la mujer, mujer; su cuerpo es diferente y además nunca serán felices. Oigamos a Sócrates: “El que quiera ser feliz habrá de buscar y ejercitar la moderación y huir con rapidez del desenfreno poniendo esfuerzo; y los del Estado en facilitar la justicia y la moderación a todo el que quiera ser feliz (…) porque un hombre desenfrenado no puede inspirar afecto(...)”.

Como el hombre es una mezcla inseparable de razón y deseo, seamos sensatos y guiémonos por la razón y dejémonos de monsergas.

Atentamente,

Conchita del Moral Herranz

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