
Los anarquistas, los ácratas, piensan que la ley se opone a la libertad, pero no es cierto. Como el hombre es un ser limitado, la ley natural y las leyes humanas, justas le permiten actuar en libertad. Por ejemplo nadie podría vivir si se negara a respirar o comer.
Igual que la naturaleza está regida por leyes físicas, el orden moral está sometido a leyes propias y saltárselas a la torera, sería perjudicial.
Ser libres no significa hacer lo que nos viene en gana, esa fue la tentación que les llevó a pecar a Adán y Eva.
No se puede defender una conducta inmoral en nombre de la libertad porque nadie tiene libertad para asesinar, para raptar a otras personas, para robar etc. Eso es no saber usar de la libertad. La libertad del hombre no es absoluta, ese don que Dios nos ha regalado lo hemos de poner al servicio del hombre, que es disfrutar de la amistad de Dios en ésta vida y en la otra.
La verdadera libertad es buscar la verdad, no el egoísmo actuando a nuestro antojo, porque entonces seremos atrapados por nuestras malas pasiones. Séneca ya advertía “Quien persigue el placer, pospone a él todas las cosas y lo 1º que descuida es su libertad.”
El actor Jin Gaviezel dice:”El problema de éste siglo es que no se diferencia entre lo bueno y lo malo” y continúa “Nadie puede considerarse una persona libre si espiritualmente no lo es”.
Y acabo con una cita de Miguel de Cervantes en el Quijote “La libertad, Sancho, es uno de los preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”.
Libres y responsables gritando “No queremos vivir como bestias, queremos vivir como hijos de Dios”.
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