miércoles, 2 de mayo de 2012

FACIL Y DIFICIL



Como estamos llegando al mes de mayo y está dedicado a la Virgen, en ésta carta quiero hablar de ella. Hablar de la Virgen es fácil y es difícil, pues al ser la llena de gracia no hay peligro en exagerar sus virtudes; y es difícil porque no hay palabras que puedan expresar todo lo que es nuestra Madre. 
Llamar Madre a la que lo es también de Dios; nos llenamos de alegría y agradecimiento, pensando en el momento de la Cruz que allí es donde nos la dejó por Madre para que acudiéramos a ella con confianza. Es Madre de Misericordia, Vida y Dulzura, nuestra Esperanza. ¿Qué nos puede asustar con tal Madre? 
Y la encontramos bella cuando la piropeamos en la letanía, Estrella de la mañana, Rosa Mística… 
La tenemos en el Cielo en cuerpo y alma, es medianera de todas las gracias ¿Qué nos puede negar? 
Pensando en su vida, la imaginamos como mujer del pueblo, sencilla, que no llamaba la atención por nada, sin embargo, era acogedora con los que vivían a su alrededor, les prestaría servicios, los escucharía. 
Una mujer que se dedicaba a las faenas de la casa como la mayoría de las mujeres de su entorno, trabajo silencioso y escondido, pero que es de gran eficacia. Con qué naturalidad lo realizaría. 
Unidos a la Virgen estamos seguros; en éste mes de mayo vamos a esmerar el trato con Ella y haciéndole algún regalo; le gusta mucho el rezo del rosario, pues ahí le recordamos un momento muy importante de su vida, igual que a nosotros nos gusta recordar nuestras decisiones. 
Como buenos hijos vamos a tratar de imitarla; ¡cómo gusta a las madres que sus hijos se les parezcan! Se las ve sonreír cuando escuchan…”éste ha salido a ti… y también a los hijos nos enorgullece parecernos a nuestra madre, porque la vemos la más buena de todas. 
Pensando en nuestra vida…¿Nos podrá sonreír nuestra Madre del Cielo? 

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