Somos libres y no queremos ser manipulados.
Se habla mucho de libertad y es un gran don que Dios ha dado
a los hombres, pero no hemos de confundir la libertad con el libertinaje. La
libertad exige una responsabilidad. Es buscar la verdad; por eso que somos
libres no queremos que nos manipulen.
Y hablando de derechos humanos a veces no se respeta lo que
verdaderamente es cierto y llaman derechos humanos por poner algún ejemplo al
“matrimonio” entre homosexuales y lo pongo entre comillas, porque el matrimonio
solo puede darse entre dos de diferente sexo. Y interrupción del embarazo y
aborto provocado; y a la eutanasia, o sea matar a un enfermo por varios
motivos, tienen la osadía de ponerle el apelativo de muerte dulce, por favor,
no cambien los términos. Eliminar una vida se llama homicidio. Muerte digna es
procurar prestar al enfermo todos los cuidados paliativos necesarios y también
el cariño hasta que Dios disponga de su vida.
No podemos tomarnos el derecho de poner una ética laicista
haciendo caso omiso a las creencias de más de la mitad de los españoles.
En cuanto al tema de
la sexualidad no tengo palabras para expresar tamaña aberración. No podemos
tratar a las personas como objetos, todas las personas tienen derecho a una
dignidad que hay que respetar y esto no es cuestión de religión, es de sentido
común. Por eso nos revelamos, porque no “queremos vivir como bestias” queremos
vivir como hijos de Dios. La raíz de éstos desvaríos es que adoramos muchos
ídolos, el éxito, el dinero... el ego y como decía CHESTERTON “Cuando se deja
de creer en Dios ya no se puede creer en nada y el problema más grave es que
entonces, se puede creer en cualquier cosa.”

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