sábado, 12 de octubre de 2013

COHERENCIA



               Hoy en día sucede con frecuencia en algunas personas que no encaja lo que dicen con lo que luego ellos practican, es decir, no hay coherencia; esto se debe a que falta fortaleza en el obrar, hay que aceptar el riesgo de la incomprensión para vivir de acuerdo con lo que decimos.
               La falta de coherencia resalta sobre todo en los personajes públicos, pero todos debemos aplicarnos el cuento.
               Sócrates condenado a beber la cicuta, ante la propuesta de escapar, le dice a Cristón: “Los principios que profesé toda mi vida no debo abandonarlos hoy porque mi situación haya cambiado; los sigo mirando con los mismos ojos, les sigo teniendo el mismo respeto y veneración que antes; y si no los hay mejores, ten por seguro que no cederé en lo que me propones aunque todos intenten asustarme como a un niño, con amenazas  más horribles que la confiscación, las cadenas o la muerte” (Platón, Cristón).
               La falta de coherencia es porque la persona se deja llevar por el sentimiento y en la sociedad en la que vivimos, los sentimientos son muchas veces conductas desorientadas y nos quedamos tan panchos con frases como “yo lo siento así”, o frases similares, que en resumidas cuentas denotan la falta de criterio y actuamos por el capricho, porque me apetece, etc.  Si seguimos con esa tendencia, la persona no encuentra el equilibrio; aquí juega un papel importante que marca el rumbo, la inteligencia y la voluntad, en buscar la verdad, pero si solo queremos seguir nuestros gustos, no la encontraremos. “Si todas las opiniones e impresiones son verdaderas, todas las cosas serán necesariamente verdaderas, falsas al mismo tiempo, y , si es así necesariamente serán verdaderas todas las opiniones” (Aristóteles)

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