domingo, 22 de junio de 2014

EL BIEN SIEMPRE VENCE AL MAL

                                                               
                                               
                                                                                                                                               
No encuentro palabras para calificar los hechos que hace unos días, unas mujeres desaprensivas y groseras han perpetrado en la Catedral de la Almudena, Madrid; son las mismas que atacaron a Monseñor Rouco, o por lo menos son de la misma ideología feministas y laicistas. Profanar lo más santo, la casa de Dios y de todos los creyentes. Estas personas que actúan así denotan una gran cortedad de mente y una zafiedad que no tiene parangón. ¿Cómo es posible que en siglo XXI se ataque de ésta manera tan obscena a las cosas santas y a la religión Católica? Como en Castellón, que quieren quitar los crucifijos de los hospitales, arguyendo que hace daño a los enfermos. Estos que así piensan se equivocan de plano, ya que Cristo Crucificado es signo de Redención, de liberdad porque murió así por amor. Conozco a algunos enfermos porque me lo han contado ellos mismos que mirando al Crucifijo les ha cambiado su modo de pensar y ha ofrecido sus dolores para que haya otros que sepan que el sufrimiento si se lleva por amor, libera, aunque sí que hay que poner los medios para evitarlo, pero si aún poniendo los medios uno no se cura se ofrece a Dios y por eso no pierde la alegría.
¿Por qué ése empeño de eliminar todos los símbolos religiosos? ¿Acaso hacen algún mal?, todo lo contrario.
Si porque a un ciudadano de Madrid, por ejemplo , no le gusta la Civeles, va una noche y  la derrumba, ¿tiene algún derecho? Seguro que sería sancionado y volviendo a las señoritas de la Almudena, ¿les gustaría que entraran a  sus casas, les pusieran todo patas arriba y además se mofaran sarcánicamente de ustedes?
Miren, por más que se empeñen como los déspotas emperadores de Roma, Nerón, Trajano etc.. de derrumbar el cristianismo y acabar con los cristianos no lo lograron como tampoco ustedes, porque el bien siempre vence al mal.
Les pido respeto como yo les respeto a ustedes aunque pensemos muy distinto.
                  

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