Me espanta pensar que sigamos erre que erre con el tema del
aborto; “¿hasta cuándo con ésta matraca?”, dijo el sr. Presidente D. Mariano
Rajoy, en una ocasión, y cito sus palabras :”No hay nada más progresista que
defender a la más indefensa de todas las personas; a alguien que todavía no ha
nacido…” Entonces ¿a qué esperamos cuando la mayoría de los españoles amamos la
vida? Y resulta que empezamos a sacar supuestos, ¡macanas!, que si viene la
criatura enferma, que si la madre le afecta psicológicamente y un largo etc..
Cuando más afecta a la madre y de por vida psicológicamente es cuando mata de
esa manera tan cruel a su propio hijo. Jamás se puede justificar el asesinato
de un inocente como es el caso del que tratamos, es un crimen nefasto
perpetrado por su propia madre. Se ponen los pelos de punta de solo pensarlo.
Estas personas que obran así, pienso que las pobres no han
recibido una formación adecuada o quizá sí, pero no la han asimilado, o quizá
la despreciaron y se han dejado llevar del placer, pero si lo piensan en frío
estoy segura que les pesa haber cometido ese infanticidio y aún pueden
rectificar.
No es necesario ser de ésta u otra religión para no condenar
al inocente solo hace falta humanidad y sentido común.
Muchas veces uno se pregunta, el gobierno prohíbe muchas
cosas para conservar la salud de los ciudadanos, por ejemplo no fumar, castiga
también el exceso de velocidad al conducir, etc., entonces ¿por qué no prohibir
el matar? Todo es cuestión de amor; quien da amor recibe amor.
Veamos lo que nos dice Julian Marías para ocultar la
realidad del aborto se han inventado un nuevo lenguaje, se habla: “ de la
interrupción voluntaria del embarazo, es como si para hablar del condenado a
morir en la horca se dijera que ha sido condenado a la interrupción de la
respiración” y éstas personas hablan de progreso, pero ¿de qué? ¿ de eliminar
seres humanos? Esto es retroceder siglos. El aborto voluntario aunque sea
“legal” según esas leyes inicuas, siempre es un acto malo que no admite ninguna
justificación. Santiago Millans del Bosch y Jordan de Urries dice:”No se les
mata con dinamita, ni se les mata con silla eléctrica. Una solución salina, les
hace revolverse y voltearse hasta que pasado unos minutos de muerte lenta y
dolorosa deja de latir su corazón” y muchos otros métodos atroces. Es tiempo de
recapacitar y optar por lo positivo que es respetar la dignidad humana.
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