miércoles, 17 de septiembre de 2014

EL VALOR DE LA VERDAD

                                            



El relativismo algo tan de moda, no es objetivo, porque existe la verdad y el bien y el mal. A veces se oye decir y también se aplica a ciertas conductas,” como todo es relativo, yo obro así”,y eso no es objetivo, pues no es lo mismo coger los melones o tomates, por poner un ejemplo, de la finca propia que la del vecino, en el primer caso es justo porque me pertenecen y en el segundo es robar porque cojo lo que no es mío, si está un día nublado, no es objetivo decir que hace un sol espléndido.
El relativismo, no busca la verdad, busca el placer, el darse a sí mismo la razón etc.
Nos dice Nicolas-Sebastien Roch “El placer puede estribar en la ilusión, pero la felicidad descansa en la verdad”.
Recuerdo a mi padre como nos inculcó desde pequeños a decir siempre la verdad; en una ocasión, prestó una vivienda a unas personas porque no tenían donde cobijarse, y cuando a  él ya le hacía falta para la familia y los otros salieron del apuro se la pidió, como no había ninguna escritura se la negaron y hubo pleitos con testigos falsos, mi papá perdió después de gastar mucho dinero, toda la familia le aconsejamos que lo dejara ya y su contestación siempre fue la misma: “con la verdad se va a todas las partes” y a la 3º apelación ganó.
“Mentir es el arte de los mediocres y el refugio de los espíritus mezquinos” (Fhilip Dormer).

La existencia sin la verdad seríamos como caminantes que no saben si por el camino que van es bueno o si van por otra ruta. La verdad es necesaria, hemos de andar siempre en verdad, porque no todo es relativo, ni todo vale, si no existiera la verdad todo está permitido; y acabo con una frase de Aristóteles:”Si todas las opiniones e impresiones son verdaderas, todas las cosas serán necesariamente verdaderas, falsas al mismo tiempo y si es así, necesariamente serán verdaderas todas las opiniones”.

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