Hablamos e incluso vociferamos diciendo que somos libres; es
cierto que el hombre es libre, así lo creó Dios y es un don maravilloso que si
lo sabemos emplear bien, seremos felices, porque si no, caeremos en la esclavitud de nuestras malas
pasiones. En la costa Este de Estados Unidos está la estatua de la
Libertad; Viktor Franki decía muy
sabiamente que él recomendaba que la estatua de la Libertad se complemente con
la estatua de la Responsabilidad en la costa Oeste.
Sabemos muy bien que la libertad no es absoluta, cuando se
da cuenta que hay cosas que puede pero no debe hacer, por ejemplo, puede
insultar porque tiene voz, pero no debe hacerlo. La libertad está al servicio
del perfeccionamiento humano, por eso no todo vale, no todo es relativo. Está
también la limitación humana, no podemos al mismo tiempo jugar al futbol y
estar nadando, bailar una jota y estar sentados.
La libertad es el dominio de la razón y la voluntad; por eso
no hacemos buen uso de ella cuando nos dejamos llevar por lo espontáneo, “ como me gusta el vino bebo hasta emborracharme”,
eso no es libertad; así mismo la irresponsabilidad, el abuso del poder como
estamos viendo en éstos días en una región de España.
La libertad y la responsabilidad tienen que ir de la mano si
queremos hacer buen uso de nuestra libertad, si no, estamos actuando contra
ella.
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