jueves, 4 de diciembre de 2014

FELICIDADES

                                                    


Pronto celebraremos el santo de nuestra Madre y lo pongo con mayúscula porque es nuestra madre del cielo; la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, y como “es de bien nacidos ser agradecidos” la festejamos y felicitamos. Es madre de todos los humanos. Virgen y madre porque Dios así lo quiso y ya fue concebida sin mancha ni pecado original.
Los teólogos lo explican de una manera muy sencilla: “Dios podía, convenía, luego lo hizo”.
Hablar de nuestra madre es fácil y al mismo tiempo difícil, porque al ser la llena de gracia no hay peligro a exagerar en sus virtudes y es difícil porque no encontramos palabras que puedan resaltar cómo es nuestra Madre. Cómo nos cuida cuando acudimos a ella con confianza. Es Madre de misericordia. ¿Qué podemos temer entonces?. Medianera de todas las gracias. Nos pasa con ella como con nuestra madre de la tierra, cuando queríamos conseguir algo de papá, primero nos camelábamos a mamá y estábamos seguros que lo conseguiríamos. “A Jesús siempre se va y se vuelve por María” (camino, nº 495). Cuántos ejemplos hay en los evangelios. Cuando se dio cuenta en aquella boda que habían sido invitados de la vergüenza que iban a pasar aquellos novios, pues a la mitad de la fiesta se les acabó el vino, se dirigió a su Hijo y solamente dijo: “No tienen vino” y Jesús menudo vino les preparó(Juan, II,3)
Cuantos piropos ha de llevarse la Virgen. Y la encontramos bella cuando la piropeamos en la letanía, Estrella de la mañana, Rosa Mística…
A las madres les gusta oír cuando alguien les dice, éste hijo ha salido a ti, es calcadico, -como sonríen-. ¿Nos podrá sonreir así nuestra Madre la Virgen?.
A lo largo de su vida encontramos cosas corrientes, pero que demuestran preocupación por los demás, espíritu de servicio, preocupación por los de su entorno, un buen consejo. Una mujer que se dedicaba a las faenas de la casa, trabajo silencioso y escondido, pero de gran eficacia.

Que no nos importe repetirle siempre las mismas cosas, los que se quieren no se cansan nunca de las mismas palabras, un te quiero, guapa,  y una cosa que le agrada mucho es el Rosario, pues le recordamos un momento muy importante de su vida y al mismo tiempo le pedimos ayuda.

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