San Josemaría, el dos de octubre del 1928 fundaste el Opus Dei, venías a hacernos saber que podíamos alcanzar la santidad en medio del mundo, que cualquier trabajo noble y honrado se puede y se debe santificar, que el trabajo no es un castigo de Dios es una ocasión que nos brinda nuestro Padre Dios para hacernos partícipes de su Obra creadora , no son tus palabras textuales, pero sí la idea; algunos sectores no lo sabían asimilar y te criticaban, seguro que se olvidaban que los primeros cristianos así vivían y se santificaron. Muchos pensaban que para ser santos había que hacer cosas grandes y extraordinarias y también hemos constatado por lo que tú nos enseñaste que poniendo amor de Dios en nuestro quehacer diario y luchando, porque somos humanos y tenemos debilidades, la santidad con la ayuda de Dios y nuestro esfuerzo la podemos alcanzar.
Tú sufriste por las incomprensiones, pero jamás perdiste ni la alegría ni la paz, decías: “Ningún día sin cruz, pero con alegría” Tu orgullo era servir y como lo vivías, nadie que se acercaba a ti quedaba indiferente, les aconsejabas y ponías los remedios para arreglar sus preocupaciones. Promoviste muchas obras sociales en México, Perú, Kenia etc. para proteger a las personas que no podían costearse una escuela u hospital, construyendo dispensarios granjas escuelas…
En la Obra que tú fundaste, caben todos a los que Dios llame por ese camino, pobres, ricos, campesinos, pescadores, obreros, empleadas del hogar, madres de familia, maestros, catedráticos, listos y menos listos, enfermos etc. cuantos enfermos se han llevado tu cariño, tú no has hecho nunca acepción de personas, solías decir “ Todos somos hijos de Dios” y el día 6 de octubre del 2002 fuiste canonizado, allí en la Plaza de San Pedro se pudo ver la universalidad de tu Obra, gente de todas las razas y colores, enhorabuena , felicidades y agradecimiento a San Josemaría.
Atentamente
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