El laicismo
es una actitud, en unas cosas de indiferencia y en otras de una oposición
exacerbada, ante la religión positiva y quiere quitar de cuajo cualquier
influjo de éstas en todos los campos de la sociedad en especial en las instituciones
educativas y políticas, y “al paso que
va la burra” acabaremos en el desastre, si no somos cautos y defendemos lo que
en realidad vale la pena, pues una persona sin principios morales, ya vamos
viendo los resultados.
Las personas laicistas aseguran y defienden la existencia de
dos morales, una para su vida privada y otra para su vida pública, entonces
tienen una doble vida, por eso muchos personas que en cosas de embergadura, por
poner un ejemplo, sobre todo en los políticos, el caso del aborto dicen, yo
personalmente me opongo al aborto, pero no ponen una ley que lo prohíba, ni la
apoyan; como ya está legalizado; esto es una cobardía. La postura recta y moral
sería al ver que se está cometiendo una injusticia grave, intentar por todos
los medios impedirla. Hacer el bien únicamente cuando uno cree que va a tener
éxito, es muy pobre.
Hay que actuar siempre de acuerdo con la propia conciencia,
iluminada en el caso de los católicos por el conocimiento de la fe, fieles a
las enseñanzas de la Iglesia.
Aunque la Iglesia no se meta en política, tiene el derecho y
el deber de decir aquello que no es compatible en la vida de un cristiano y
ésto no es hablar de política, es decir la verdad y a ésto se opone el laicismo
¿Por qué a veces se ponen tantas pegas a ciudadanos católicos para ocupar una
cátedra o un cargo político?.
España es constitucionalmente aconfesional y ésto no se
puede confundir con laicismo.
Acabo con esta frase de Chesterton “Siento que la religión
dice verdades, mientras las filosofías dicen cosas que parecen verdades”.

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