Afirmamos muchas veces en cosas que son opinables como verdaderas y eso no es objetivo y llamamos escéptico al que niega la posibilidad de ir mas allá de la opinión; todo no es opinable, por ejemplo decir que por los adelantos de la ciencia llegará un tiempo que no moriremos, es absurdo, porque sabemos con certeza que moriremos y también al final de los tiempos resucitaremos; quien nos lo ha revelado, es la Verdad, con mayúscula, esto si que lo podemos afirmar; sin embargo yo no puedo afirmar con certeza, por poner un ejemplo, que la República es la mejor forma de gobierno.
La mayoría de los hombres no han conocido a personajes célebres, que han pasado a la historia unos por su cooperación al bien y otros al contrario; ni muchas ciudades del mundo, pero conocemos con certeza que han existido, por la historia, la arqueología, si no lo creyéramos no tendría sentido leer y estudiar.
Lo que hace faltar a la verdad son los intereses personales, la riqueza, el poder, la fama, el éxito. Por lo general cuando uno queda mal delante de otras personas, porque no se ha sabido explicar en otras circunstancias, viene enseguida la excusa; es que no me ha entendido, la culpa al otro no a uno mismo.
Si se vive de espaldas a la verdad, se acaba en la autojustificación.
La verdad no consiste en la opinión de la mayoría.Elegir como criterio de conducta lo que piensa la mayoría es una elección al “ tun tun” y denota falta de personalidad. Se puede imponer la mentira de muchas maneras, no sólo por los medios de comunicación. Sócrates ya fue calumniado sin haber estos medios, mas de dos mil años, el era un hombre apasionado por la verdad.

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