España desde hace varios años está regida por un gobierno democrático. Pero, ¿Entendemos bien los españoles que es la democracia? No es solo sacar un candidato de una urna, es mucho más; es la soberanía del pueblo que otorga ese poder a personas concretas mediante sufragio universal, pero hay otros valores y criterios que son como el nervio y el corazón de la verdadera democracia, la distribución justa de la riqueza, la educación, la libertad de pensamiento, de expresión, de residencia, la tolerancia, al dignidad de la persona. La igualdad, quiero decir, en lo cultural y atención. La dignidad del hombre exige una educación que le permita comportarse de forma libre y responsable, sin un nivel de cultura es inviable. La libertad a veces se resquebraja por la ambición y/o la manipulación, para usar bien de ella exige cierto talante moral sino acaba en tiranía, de manera despótica.
La democracia, ideal ético y político nace en la Grecia clásica, cuando todos los ciudadanos libremente ejercieron el derecho a decidir sobre los asuntos de su ciudad. La democracia también exige que todos acatemos la ley, contando siempre que la ley es justa y como todos cometemos errores, si alguna vez hay que cambiar a alguien del gobierno no es necesario armar una revolución, hay que hacer lo posible por destituirlo sin violencia.
Ahora en nuestro país hay un lío en la política que no hay quien lo entienda, reina la ambición y quieren algunos el sillón a toda costa. Nos aconsejaba Confucio: “El gobernante debe poner su ejemplo ante todos y ser diligente” y continúa: “En todo asunto, la preparación supone el éxito y la falta de preparación, el fracaso”.
“El poder no es un placer ni un medio de proporcionar ventajas a los gobernantes, sino una espinosa misión consagrada al servicio de la humanidad” (Aristóteles).

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