domingo, 27 de noviembre de 2016

                                                                           



Y A VUELTAS CON LA VIDA

Cuando el autor del libro del Eclesiastes escribía hace XX siglos su bello poema. “Todo tiene su tiempo...tiempo de nacer y tiempo de morir “(3,1-2), vivía en una época muy distinta, en que nacer y morir eran acontecimientos naturales que tenían su tiempo, pero ahora con el progreso de las ciencias biomédicas se están alterando estos acontecimientos el nacimiento y la muerte y entramos de nuevo en el tema. Esta ciencia interviene en ello, en la vida humana desde intereses contrapuestos, por una parte algunas de éstas técnicas destruyen la vida humana ya concebida y por otra parte de otra manera más sofisticada que no es natural, pues los medios no son lícitos, de ofrecer a otras personas el deseo de paternidad y maternidad. Ya se ve por donde van los tiros.
En España se empezó por el aborto y ya según algunas organizaciones piden la eutanasia que inhumanos e injustos somos los hombres, en algunos países ya está aprobada y hay médicos que se juegan el puesto porque no la aceptan, se niegan a hacerla, alabo su valentía y su humanidad; han entendido bien que la medicina es para curar, no para matar. “A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona” Esto le obliga a todas las personas instituciones y gobiernos es tan razonable, que no respetarlo es una injusticia y un crimen nefasto.
Ninguna ley del mundo podrá hacer jamás lícito un acto que en sí es ilícito (artículo 28.1 del código de Ética y Deontología Medica). Sabemos que la eutanasia es una acción u omisión que por su naturaleza e intención causa la muerte. No hay vida sin valor y existen los cuidados paliativos, apliquémoslos y hasta que Dios disponga, El es el dueño de la vida y de la muerte.


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