Y A VUELTAS CON LA VIDA
Cuando
el autor del libro del Eclesiastes escribía hace XX siglos su bello
poema. “Todo tiene su tiempo...tiempo de nacer y tiempo de morir
“(3,1-2), vivía en una época muy distinta, en que nacer y morir
eran acontecimientos naturales que tenían su tiempo, pero ahora con
el progreso de las ciencias biomédicas se están alterando estos
acontecimientos el nacimiento y la muerte y entramos de nuevo en el
tema. Esta ciencia interviene en ello, en la vida humana desde
intereses contrapuestos, por una parte algunas de éstas técnicas
destruyen la vida humana ya concebida y por otra parte de otra manera
más sofisticada que no es natural, pues los medios no son lícitos,
de ofrecer a otras personas el deseo de paternidad y maternidad. Ya
se ve por donde van los tiros.
En
España se empezó por el aborto y ya según algunas organizaciones
piden la eutanasia que inhumanos e injustos somos los hombres, en
algunos países ya está aprobada y hay médicos que se juegan el
puesto porque no la aceptan, se niegan a hacerla, alabo su valentía
y su humanidad; han entendido bien que la medicina es para curar, no
para matar. “A cada ser humano, desde la concepción hasta la
muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona” Esto
le obliga a todas las personas instituciones y gobiernos es tan
razonable, que no respetarlo es una injusticia y un crimen nefasto.
Ninguna
ley del mundo podrá hacer jamás lícito un acto que en sí es
ilícito (artículo 28.1 del código de Ética y Deontología
Medica). Sabemos que la eutanasia es una acción u omisión que por
su naturaleza e intención causa la muerte. No hay vida sin valor y
existen los cuidados paliativos, apliquémoslos y hasta que Dios
disponga, El es el dueño de la vida y de la muerte.
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