Los
seres humanos hemos nacido con ciertas capacidades que se pueden
desarrollar y perfeccionar, o también se pueden deteriorar, por eso
la importancia de la educación, que ésta ayuda al desarrollo
humano, es decir contribuye a que a quien se educa sea más hombre o
mujer, es decir persona de una pieza, íntegra.
El
Concilio Vaticano II en la declaración Gravissimum educattionis
dedicada a la educación cristiana de la juventud explica” La
verdadera educación se propone la formación de la persona humana en
orden a su fin último y al bien de las varias sociedades, de las que
el hombre es miembro y de cuyas responsabilidades deberá tomar parte
una vez llegado a la madurez”.
Vemos
que la educación no puede quedar solamente e instruir a la persona
para ganarse la vida o para integrarse en la sociedad, y como ha de
trabajar; esta bien, pero es algo mas. La educación tiene que ser
integral, pues, ver los aspectos diversos de la persona y armonizando
su desarrollo. Ayudar a los niños y a los adolescentes, teniendo en
cuenta el modo de ser de cada uno, sus condiciones físicas,
intelectuales, morales, para que así vayan adquiriendo
responsabilidad, para que sepan también con responsabilidad usar
bien de la libertad, buscando y actuando siempre con la verdad con
valor y constancia.
Y el
educador ha de tener en cuenta que no solo para educar basta con la
palabra, el ejemplo es lo mejor. Ya lo dice el refrán castellano
“Fray ejemplo es el mejor predicador”.
Y
sabemos muy bien, el primer lugar para la educación pertenece a la
familia, es insustituible, si ésta falta difícilmente puede
suplirse.
Conchita del Moral Herránz
Conchita del Moral Herránz
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