jueves, 4 de enero de 2018

TODOS A UNA, PERO EN LO POSITIVO

  
Corremos en unos tiempos y me refiero a la sociedad, que aun viviendo cerca unos de otros, vecinos incluso en el mismo piso, quizá trabajando en la misma oficina o taller, parecemos extraños, cada uno a su bola y así tan en lo nuestro, por ésto no quiero decir que haya que descuidar lo que es nuestro encargo, pero siempre con la disposición de echar una mano, de lo contrario se mina el bien común que tanto contribuye a la sociedad, y también uno se vuelve egoísta y ésto es un vicio muy feo. Y como dice ese dicho “todos a una” pero en lo positivo, cada uno poner su granito de arena y así la nación prosperaría y no sucedería como ya pasa en algunos países, que algunos están regidos por la tiranía. El bien común, no se opone al bien particular. Las leyes justas que protegen a todos hay que respetarlas y vivirlas.
El hombre tiene capacidad de abrirse a lo común y su dignidad le dice que tiene que colaborar con los demás en los actos honrados y justos, por caridad y dejar a un lado su egoísmo.
La responsabilidad en cuanto al bien común no es igual en todos los ciudadanos, me explico, en cuanto a su esfuerzo, si falla no está bien, pero si el que falla es uno de los que tienen el mando y dar ordenes al resto y dicta leyes, es distinto por su trascendencia por poner un ejemplo, un alumno que llega tarde a clase, no es lo mismo que sea el profesor el que no es puntual.
Como no podemos vivir fuera de sociedad, para todos es obligación de justicia colaborar con ella con responsabilidad y respeto.
Acabo con una frase de Cicerón: “Lo peor de las personas importantes no es solo que sean viciosos, sino que tengan tantos imitadores”.
Y estamos viendo los resultados.

Conchita del Moral Herránz



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