martes, 29 de enero de 2019

NO PODEMOS HACER DE NUESTRA CAPA UN SAYO

La responsabilidad capacita para que cada uno responda de sus propios actos.
Así como la libertad es el poder elegir, la responsabilidad da cuenta de lo que elige; por eso deben ir juntas e inseparables. Si uno no es responsable de sus actos, la libertad se convierte en libertinaje. Por ejemplo: si tengo que empezar mi trabajo en la oficina, en el taller, etc. a las 8 de la mañana y me presento a las 8:15, sin causas justas soy un irresponsable.
Cada persona es responsable ante los demás y ante la sociedad, ante los demás en la medida en que su conducta les afecte. No es lo mismo robar un euro que diez mil, aunque las dos cosas están mal, o porque este es mi amigo y se ha pasado un semáforo con un camión, no le pongo una multa.
Con palabras de un aragonés del siglo XX: “Haz lo que debes y está en lo que haces”.
Dice Aristóteles en la Ética a Nicómaco, se describe el perfil de la responsabilidad personal en dos términos: "No depende de nosotros sentir calor o frío; pero si dependen nuestros actos libres, cada hombre es responsable de sus acciones voluntarias; y es evidente que la virtud y el vicio están entre las cosas voluntarias, pues no hay ninguna necesidad de cometer acciones malas; por eso el vicio es censurable y la virtud elogiable (…)".
Muchas personas han comentado que a la Estatua de la Libertad le falta la Estatua de la Responsabilidad, estoy de acuerdo, pues como dice el refrán castellano, “no podemos hacer de nuestra capa un sayo”.

Conchita del Moral Herránz



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