Estamos en Adviento, tiempo de
espera para conmemorar la venida de Cristo a la tierra. Durante muchos siglos
esperado por los hombres, ya que nos viene a redimir. Con la Encarnación de su
Hijo, Dios nos enseñó el amor que nos tiene, esto nos ha de llevar a
agradecérselo con obras, luchando por corresponder.
Dios toma nuestra naturaleza y se
hace hombre, podría habernos redimido como hubiera querido, pero lo quiso así
para que pudiéramos intimar más con El y nos diéramos cuenta que el amor
requiere sacrificio. Quiso nacer de una mujer y escogió a la doncella de
Nazaret, de pueblo. Estaba desposada con José, de profesión carpintero y antes
de vivir junto a María recibió el aviso por medio de un ángel que iba a ser la
Madre de Dios. Todo iba a ser obra del Espíritu Santo y José no dudó de
recibirla por esposa; y en esas circunstancias de la Virgen, llegó un edicto
del Emperador: un censo por el que debían empadronarse, y a la Sagrada Familia,
como José era estirpe de David, le correspondía Belén y allí que salieron con
su borriquillo. Eran muchas horas de camino, no protestaron, iban alegres y al
llegar a la ciudad no encontraron posada. ¡Cómo sufriría José!... teniendo
que llevar así a su esposa, y tuvieron que
refugiarse en un lugar donde estaban las bestias y allí, en un pesebre, nació
el Rey de Reyes.
Nos imaginamos cómo lo recibirían
y cuántas caricias le darían María y José. Podemos aprender una gran lección de
pobreza, están contentos porque ha nacido Jesús. El mundo estaba a oscuras y
vino la Luz. Los primeros que acudieron a adorarle fueron los pastores que
avisados por los ángeles le llevaron presentes, no fueron solo por curiosidad,
creyeron lo que tanto esperaban, fe en el anuncio. Más tarde los Reyes de
Oriente también le ofrecieron sus regalos.
La Navidad es una gran fiesta,
por eso nos preparamos con tanto tiempo para festejar como se merece el Niño
Dios. Son días de pasarlo en familia, de procurar que los que tenemos a nuestro
lado lo pasen bien, visitar y llevar algún regalo a los que no tienen a nadie.
Hacer un Belén, cantar villancicos, hacer algún extraordinario en la comida. No
hace falta hacer grandes gastos, como más se disfruta es procurando que lo
pasen bien los que nos rodean.
Pues Felices Pascuas, Año Nuevo y
Reyes que esperamos que nos sorprendan con algún regalito.
Conchita del Moral Herránz
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