Los católicos libremente y con agrado, obedecemos al Papa y a la Jerarquía y al que no quiere, no se le obliga a permanecer en ella, se le puede aconsejar, pero no coaccionar.
Todo lo que enseña el Romano Pontífice en sus encíclicas, cartas y alocuciones referente a la fe y a la moral lo hace asistido por el Espíritu Santo, por eso no se equivoca.
En cuanto muchos comentan que por qué no se ordenan también las mujeres de sacerdotes, a éstas personas les sugiero que lean la carta Mulieris Dignitatem que escribió San Juan Pablo II, o el Catecismo de la Iglesia Católica. En el primero alaba y explica la dignidad de la mujer y sus servicios a la Iglesia y en el otro el porqué solo el varón puede llegar al sacerdocio y también encontrarán allí la respuesta sobre el celibato apostólico. Y entre las mujeres hay en la Iglesia Católica santas canonizadas, doctoras, teólogas, catequistas, mártires, esposas…
Hay otros que aseguran que la Iglesia no ayuda, y siento decirles que se equivocan de plano, pues siglos antes que existieran las ONGs, ha atendido y lo sigue haciendo a los más pobres, marginados, a los enfermos , los desahuciados para que no se les nieguen recursos y siempre sin esperar recompensa humana.
Conchita del Moral Herránz
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