En estos tiempos tan revueltos sucede con frecuencia que no respetamos la diversidad. Cada uno somos distintos y a veces no somos tolerantes y no admitimos la manera de ser y de obrar distinta a la propia.
Esto no quiere decir permitir el mal, sino aceptar puntos de vista diferentes legítimos, como ceder por ejemplo en un conflicto de intereses justos; y como esto esta a la orden del día, es urgente y necesario promover este valor. Esto no quiere decir pasar indiferente ante las cosas: “vive y deja vivir” o cierta indiferencia, sino solidaridad y actitud positiva.
Acordémonos de lo que decía Séneca: “Los hombres deben estimarse como hermanos y conciudadanos, pues el hombre es cosa sagrada para el hombre. Su propia naturaleza pide el respeto mutuo porque ella nos ha constituido parientes al engendrarnos de los mismos elementos y para un mismo fin”.
Debemos ser benévolos, no ásperos; afables, serviciales, comprensivos, etc., pues hemos nacido para una tarea común, por eso ir unos contra otros va contra la naturaleza, podemos corregir con nuestra enseñanza y ejemplo.
Tenemos que tener humanidad, bondad, no hay que odiarse, ni despreciar a nadie.
El diálogo es bueno, como dice el refrán: “Hablando se entiende la gente” pero sobre todo siendo verídicos y comprensivos.
Atentamente,
Tenemos que tener humanidad, bondad, no hay que odiarse, ni despreciar a nadie.
El diálogo es bueno, como dice el refrán: “Hablando se entiende la gente” pero sobre todo siendo verídicos y comprensivos.
Atentamente,
Conchita del Moral Herránz
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