Como cada año hemos empezado con el miércoles de ceniza la cuaresma. Son días de ayuno y penitencia, esto no quiere decir que andemos cabizbajos, sino que nos unamos a la pasión de Cristo haciendo alguna mortificación como por ejemplo: en las comidas privarse de algo, ser amables con los demás y sobre todo que luchemos por nuestra salvación.
Él, el Rey de reyes, el que creó el cielo y la tierra, fue humillado de una manera tan inhumana, clavado en la cruz como un malhechor, entre dos ladrones, y perdonó a sus verdugos.
Nosotros a veces por pequeñeces perdemos la paciencia, insultamos, e incluso nos enzarzamos con quien nos lleva la contraria.
Ayuda mucho a ser buenas personas pensar en la pasión de Cristo, podemos unirnos a Él en esta cuaresma, meditando su vida, rezando el viacrucis, haciendo un ratito de oración, metiéndose con la imaginación en la pasión, dando paz en la familia y el trabajo, privándonos de algún capricho, siendo buenos trabajadores, comprensivos con las amistades aunque piensen diferente a nosotros… y acompañando a la Virgen Santísima, pongámonos junto a Ella. Nos la imaginamos al pie de la Cruz, viendo morir a su Hijo ¿Cómo la podemos acompañar? A Ella le gusta mucho el rezo del rosario o cualquier piropo, pues es nuestra madre, y como dice el refrán: “es de bien nacidos ser agradecidos”.
Atentamente,
Conchita del Moral Herránz
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