La fortaleza es una virtud, ya
que es estar dispuestos a cumplir nuestros deberes con Dios y con los demás.
La persona con fortaleza soporta
las dificultades según el orden de la razón. Tiene firmeza y ánimo, afronta el
mal, defiende el bien y hace todo lo que está a su alcance, aunque sea difícil,
para que haya paz entre las personas y hace todo lo que puede para evitar el
mal y no cede ante el temor de lo que le puede suceder y no es agresivo u su
fin es quitar todos los impedimentos para que se siga el dictado de la razón.
Su esencia es obrar el bien,
luchar por ello siendo audaz y moderado.
Si todos lucháramos por vivir
esta virtud “otro gallo cantaría” (refrán castellano) pero a veces somos
cobardes y defectuosos con esta virtud. Lo contrario sería: timidez, cobardía,
comodidad, pereza y un largo etcétera además de los peligros de la vanagloria,
ambición, etc.
Hay que tener paciencia y
perseverancia y así alcanzaremos, con la ayuda de Dios y nuestro esfuerzo, el
ser personas virtuosas y esto nos llenará de alegría.
Atentamente,
Conchita del Moral
Herránz
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