El día 8 de diciembre es tu santo y lo celebramos como todos los buenos hijos el día del santo de su madre, pero Tú eres la madre de todos, la más pura, la más bella, comprensiva: la Inmaculada. Naciste sin mancha ni pecado original, Dios te escogió para cuando viniera a la tierra a hacerse hombre como nosotros y nos fuera más asequible tratarle.
Hablar de ti es fácil y al mismo tiempo difícil, es fácil porque al ser la llena de gracia no hay peligro en exagerar tus virtudes, no hay palabras para expresar tus virtudes. San Pio IX dice en la bula Inefabilis Deus 8/12/54: “Debe ser creído por todos los fieles, que la Santísima Virgen fue conservada inmune de toda mancha de culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente en atención a Jesucristo Salvador del género humano”.
Qué alegría tener una madre así y como todas las madres siempre dispuesta a que le pidamos favores y siempre escucha nuestras peticiones y ayuda. Aquí encaja la anécdota de un escritor de los clásicos Plutarco -Antipatro escribe a Alejandro Magno su emperador una carta en la que acusa gravemente a Olimpia madre de éste. Alejandro lee la carta y dice a sus cortesanos sin inmutarse: pero ¿ignora Antipatro que una lágrima de mi madre puede borrar mil cartas de acusación como esta?
Además la Inmaculada Concepción es la Patrona de España pues aunque todo el mundo creía que era inmaculada, no estaba declarado como Dogma de Fe, y fueron los españoles, en concreto los señores de Molina de Aragón los que viajaron a Roma a pedírselo al Papa y el Papa lo definió Dogma de Fe. Viva nuestra Patrona y le pedimos que arregle estos días que ahora tenemos en nuestra Patria y que son inhumanos, no podemos volver a los tiempos del tirano Herodes, o a los nazis. Queremos paz. A ver si recapacitamos y no vamos solo a lo nuestro.
Atentamente,
Conchita del Moral Herranz
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