Estamos acabando el mes de mayo, que como es tradicional lo
dedicamos a la Virgen.
Recordamos cuando de
pequeños íbamos a la Iglesia a ofrecerle una flor a la Virgen, y aunque ahora
no tengamos, quizá esa oportunidad, sí que podemos ofrecer a nuesta Madre un
ramillete de otras flores, es decir de pequeños sacrificios, canciones ,
miradas, piropos…
Con cuanto orgullo un buen hijo habla de su madre porque la
vé la más buena, la más bella,.. pues hablar de nuestra Madre la Virgen, no tiene
parangón. Es la llena de gracia, inmaculada y no hay palabras que puedan
expresar cómo es la Virgen.
Ser madre de Dios y madre nuestra se nos llena el corazón de
alegría y agradecimiento. Madre de Misericordia. Teniendo un refugio así, nada
podemos temer, siempre dispuesta a echarnos una mano. Nada nos puede negar si
le pedimos con fe.
Cuando nuestra madre tiene una fiesta señalada, su cumple, o
aniversario de bodas etc.. porcuramos hacerle un regalo y como sabemos sus
gustos, la sorprendemos y se emociona y nos comenta:”qué detalle, ¿cómo te
acuerdas de aquello?”. Pues si tratamos a la Virgen, sabemos las cosas que le
agradan, y tiene preferencia por el Sto. Rosario; como la queremos, vamos a procurar
rezarlo, ahí le recordamos los momentos más importantes de su vida. El anuncio
del ángel cuando le comunico que iba a
ser Madre de Dios y Ella, libremente dijo que sí y los piropos que le decimos
en la letanía: Estrella de la mañana ,Salud de los enfermos, Reina de la paz, …
y tratemos de imitarla. A una madre le enorgullece cuando le dicen de alguno de
sus hijos:”… éste ha salido a tí”, y sonríe. ¿Nos puede sonreir nuestra madre
la Virgen? También le agradan mucho las romerías, visitar sus santuarios.
“¡Madre!-Llámala fuerte –te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda tu
Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la
ternura de sus caricias-, y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha”
(Camino 516).

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