lunes, 21 de mayo de 2018

A CADA UNO LO SUYO

A veces no actuamos o esquivamos en dar a cada uno lo que le pertenece: su fama, su honor, etc. Pues muchas de las cosas más importantes en la vida del hombre tiene estrecha relación con la justicia, los derechos humanos, las relaciones sociales, laborales, la forma de gobierno… y hay que respetarlo, es de justicia, que la justicia es dar a cada uno lo suyo. No podemos apoderarnos de lo que no es nuestro, ya decían los romanos: “El distintivo de la justicia es la relación al otro”. No podemos retener lo que es del otro .
Es injusto por ejemplo, no dar un sobresaliente a un estudiante cuando su examen ha sido óptimo, no pagar el salario justo. Si los gobernantes son los que determinan los criterios para administrar la justicia y las leyes de una nación no deben poner leyes injustas, pues en este caso los ciudadanos podrán no cumplirlas y no faltan a la justicia; pues van en contra de ella.
El Gobierno y las leyes han de respetar los derechos fundamentales de la persona, a la vida, a la libertad y a la seguridad, a la igualdad ante la ley, a la propiedad, a la educación, a la cultura, al descanso, a la asistencia médica, etc.
Los ciudadanos hemos de respetar las leyes, pero siempre que sean justas, pues es absurdo pensar que todas las leyes son justas, hay leyes buenas y leyes malas. ¿Acaso son justas las leyes de los tiranos? ¿Las que consienten la matanza de los nonatos asesinados en el vientre materno? ¿La eutanasia? "No matarás al embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido" (Didaje).
Todas las personas tenemos inscrita en nuestro interior una Ley Divina, escuchémosla y obremos en consecuencia.

Atentamente,

Conchita del Moral Herránz

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