Seguimos con la misma monserga.
Los hombres somos criaturas de Dios, no somos dioses, somos
hijos de El y aunque hay personas que lo niegan e incluso desprecian, somos
muchos los que queremos y tratamos de agradarle, aunque a veces metamos la
pata, El siempre nos acoge cuando nos arrepentimos. Hago este preámbulo para
meterme de lleno en el tema. Un tema que algunos quieren a toda costa implantar
como una ley en nuestra nación: la actual polémica sobre la eutanasia, que es
un asesinato, la pérdida del sentido de la vida, la cultura de la muerte.
Todo esto es consecuencia de una conciencia errónea y de un
egoísmo atroz, en cuanto a los que la ejecutan como a los que consienten en
ella.
Dios solo es el dueño de la vida y de la muerte y la vida es
un don que ha dado al hombre, por lo tanto hay que agradecer y cuidar, no
suprimir y esto en cualquier fase de la vida.
Los que quieren implantar esta ley se atreven a llamarla:
muerte digna, cuando en realidad es un asesinato. Muerte digna sería darle
todos los medios paliativos, que los hay, atender bien al enfermo, darle
cariño, acompañarle, ser comprensivo y tener paciencia, no dejarlo solo, etc. Y
cuando Dios disponga se lo llevará. Y por último que el médico está para curar
en cuanto sea posible, pero no para matar.
Atentamente,
Conchita del Moral Herranz
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