Me asombra pensar y al mismo
tiempo me apena, al ver que hay personas que intentan, de manera tan descarada,
quitar de cuajo todo lo que tiene que ver con la religión católica y en cambio
ensalzan otras, abriendo escuelas y facilitando los medios. Estos señores
ignoran que la Iglesia ha sido la que, a lo largo de los siglos, se ha preocupado
de la educación, tanto a nivel medio como universitario y que las universidades
surgieron gracias a ella y ahora, algunos desaprensivos quieren borrar las
clases de doctrina cristiana. No lo lograrán, porque Cristo dijo: “Yo estaré
con vosotros hasta la consumación de los siglos” y la palabra de Dios no falla.
Los derechos de la familia y los
sobrenaturales de la Iglesia en materia educativa no le competen al estado,
están por encima. Al estado le compete mirar el bien común, como proteger pero
no suplantar.
Hemos de tratar de vivir las
leyes de Dios y no ir cada uno a su bola: si esto me apetece, lo hago, si no…
paso, no me preocupo de ayudar al prójimo, hemos de respetar, no herir ni
difamar, tratar de actuar siempre con la verdad, los países no prosperan y no
encontramos ni la alegría ni la paz.
Termino con una frase de Juan
Pablo II en una de sus visitas a España: “España, se tu misma, descubre tus orígenes,
aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu
historia y benéfica tu presencia en los demás continentes”. Bonita lección que
tenemos el deber como españoles de hacer posible para volver a nuestras raíces.
Conchita del Moral Herranz
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